carlos puig

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carlos puig Comenzó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, pero su formación no terminó ahí. Aprendió a pintar y dibujar con Carlos Gorriarena, y participó en talleres en La Asociación Estímulo de Bellas Artes y el Instituto de Cerámica. A los dieciocho años, Puig viajó a la ciudad de Nueva York. Fue una experiencia transformadora. “La magia de esta ciudad marcó mi visión de la vida y, por lo tanto, mi trabajo”, dice. Pintando principalmente con acrílicos y esmaltes, Puig alterna entre lienzo, papel, madera y cartón, identificando sus piezas por número. Sus pinturas están llenas de colores agresivos puntuados por gruesas líneas negras que serpentean y se abren paso como dientes de sierra. Cada pieza es en bruto, una herida sembrada de color que Puig aprovecha para revelar realidades ocultas. Le gusta estar solo con su trabajo, avanzando hacia la pincelada final, sosteniéndose con cada movimiento de la muñeca. “Pinto para estar vivo”, dice Puig. “Pinto para no morir de realidad.” Carlos Puig vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Obras de arte destacadas
Vida de acero
paisaje fatal
Anomalías II
Iniciación
Anomalías I

carlos puig

Vida de acero

Acrílico sobre Cartón
18,5" x 14,5"

carlos puig Comenzó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, pero su formación no terminó ahí. Aprendió a pintar y dibujar con Carlos Gorriarena, y participó en talleres en La Asociación Estímulo de Bellas Artes y el Instituto de Cerámica. A los dieciocho años, Puig viajó a la ciudad de Nueva York. Fue una experiencia transformadora. “La magia de esta ciudad marcó mi visión de la vida y, por lo tanto, mi trabajo”, dice. Pintando principalmente con acrílicos y esmaltes, Puig alterna entre lienzo, papel, madera y cartón, identificando sus piezas por número. Sus pinturas están llenas de colores agresivos puntuados por gruesas líneas negras que serpentean y se abren paso como dientes de sierra. Cada pieza es en bruto, una herida sembrada de color que Puig aprovecha para revelar realidades ocultas. Le gusta estar solo con su trabajo, avanzando hacia la pincelada final, sosteniéndose con cada movimiento de la muñeca. “Pinto para estar vivo”, dice Puig. “Pinto para no morir de realidad.” Carlos Puig vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Vida de acero

Acrílico sobre Cartón
18,5" x 14,5"

paisaje fatal

Acrílico sobre Cartón
28.5" x 22"

Anomalías II

Esmalte sobre Madera
18" x 21.5"

Iniciación

Acrílico sobre Cartón
24 "x 20"

Anomalías I

Esmalte sobre Madera
16,5" x 21,5"

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La infinidad de pensamientos
50 "x 50" - Acrílico sobre lienzo